El emblema de Madrid

El bocadillo de Calamares se ha convertido, año tras año, en un emblema para la ciudad de Madrid. Además de ser un atractivo gastronómico, también lo es turístico. El pasado día 14 de abril fue el día Mundial del bocadillo de Calamares y que mejor manera de celebrar que Todos a la mesa te trae un reportaje dónde lo sabrás todo sobre la mejor comida madrileña.

Probablemente, rebobinar al origen es difícil, pero las primeras evidencias de este ‘’plato’’ se remontan a la época en la que los habitante de la Villa de Madrid no podían comer carne durante los días festivo, comiendo así mariscos y pescados durante esos días. La mayoría de los pescados que llegaban a Madrid lo hacían secos, por lo que su rebozado era importante para alargar su vida comestible.

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Bocadillos de Calamares de “La Campana”

Pero el boom, llegó en los años 40 cuándo ciertos alimentos del mar como las gambas, las sardinas o, mismamente sea dicho, los calamares tenían unos precios muy bajos, asequibles para todos los bolsillos de la época. El primer sitio de Madrid en popularizar el bocadillo de calamares, fue, justamente, donde se vendían, en el Mercado de Puerta de Toledo. Allí comenzó a expandirse y a colocar, de una manera más sencilla, estos aritos rebozados entre pan.

Cómo decíamos antes, el bocadillo de Calamares ha supuesto una revolución para la Capital como explica Lauren Aloise, fundadora de Devour Spain, en un artículo en el País :

“Comer un bocadillo de calamares en Madrid es mucho más que un acto para saciar el apetito. Es popular, no solo porque está buenísimo, sino porque también representa una forma de demostrar nuestra nostalgia por el Madrid castizo”.

Y es que el bocadillo de Calamares representa nuestro Madrid más castizo y  por ello, muchos restaurantes han creado rutas por numerosos sitios que venden bocadillo de calamares para hacerlo más atractivo, si cabe.

Por ello, desde Todos a la Mesa hemos hecho un recorrido por los sitios con los bocadillos de calamares más exquisitos. Si lo que queremos es un buen bocadillo de calamares, bajarnos en Sol e ir andando hasta la Plaza Mayor es el mejor recorrido que se puede hacer. Todos los bares de la Plaza lo venden, pero “La Campana” es un clásico. Es un local pequeño, no tiene mesas ni sillas, pero su encanto “castizo” te hará volver a por más calamares. Cerca de la Puerta de Sol, está el “Bar Postas”, donde se alardea que un día de máxima afluencia venden hasta 4.000 bocadillos. Pero sin duda, el local estrella por excelencia de los bocadillos de calamares es “El brillante” que aunque, por lo mismo, su precio oscilo los 6 euros, la historia del local, los carteles de Neón y poder acompañarlo de alguna bebida, siempre sabe mejor.

 

Y  aunque hagan experimentos vanguardistas de alta cocina o lo exporten a otros países y lo hagan con variedades gastronómicas típicas, el bocadillo de calamares es y será, un emblema de Madrid.

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Plaza Mayor de Madrid

Aquí os dejamos un enlace sobre una ruta de la Tapa virtual, para que os animéis:

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